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Unxs que viven, unxs que vienen y van, otrxs que vienen y se quedan, otrxs que vienen y se quedan solo un rato, otrxs que vienen de vez en cuando, pero si te preguntas quién está detrás de todo este tinglado...

Kaixo! ¡Hola!

Te cuento un poco más, me llamo Marina; nací, crecí y viví en Mataró y ahora, vivo en el Valle de Roncal.

Estudié el Grado de Turismo en la Universitat de Girona, acabé la carrera y me planteé la posibilidad de continuar mis estudios, pero decidí cambiarlo todo y enfocarme en el sector ganadero, ya que desde pequeña me había enamorado de una granja escuela a la que fui con el colegio, y así, empecé este proyecto en el que me encuentro.
Llegué a Isaba, casi sin experiencia, para trabajar con José Manuel, más conocido como Marengo.
Y después de dos años, codo a codo, con el queso, las ovejas y todo el trabajo que nos rodea, decidí continuar el relevo que dejaba él.

Pero la historia de verdad empieza hace más de 40 años, con Gema y José Manuel. Con apenas 20 y 22 años decidieron proseguir la tradición familiar y establecerse como ganaderxs, en este caso, centrados en la raza Latxa, de la que, por aquel entonces, solo había otro rebaño puro en Isaba. Gracias a las enseñanzas de Anatolio Ezker, el tío de José Manuel, mantuvieron la tradición, por lo que consiguieron, un queso diferente, de gran calidad y sabor característico.

Vivimos con un rebaño de aproximadamente 350 cabezas de raza latxa, entre ovejas, carneros y corderas de reposición. Latxa significa “basta” y hace referencia al tipo de lana, que se caracteriza por su impermeabilidad ya que no retiene el agua y facilita un secado más rápido para la oveja. La latxa es una de las razas más antiguas de Europa y es por eso que está bien adaptada al clima y la orografía donde nos encontramos. Aunque en la explotación contamos con nuevas tecnologías, que nos ayudan a mejorar en nuestro día a día, mantenemos las costumbres de nuestros ancestros, respetar la idiosincrasia de los animales.

Por ello, en el momento que desaparece la nieve y hasta que vuelve a llegar, las ovejas pastan libremente por los pastos comunales del llano de Belagua.

Así, hemos apostado por una manera de hacer sostenible y ligada a lo esencial de este oficio, el pastoreo. Conservando esta práctica, honoramos el legado y las tradiciones, pero también cumplimos un papel importante previniendo incendios forestales y manteniendo un paisaje rural que poco a poco se va despoblando y abandonando